jueves, 19 de enero de 2012

Ojo mágico

LEA: Hebreos 11:1-10
… Dios […] es galardonador de los que le buscan. —Hebreos 11:6



Un sobrino mío llevó un libro con imágenes del Ojo Mágico a una reunión familiar. Estas parecen ser modelos comunes en dos dimensiones, pero, cuando se miran desde cierta distancia, la superficie plana se torna tridimensional.
Nos turnamos tratando de ejercitar nuestra vista para que apareciera la imagen en 3D, pero a un miembro de la familia le resultaba difícil ver la tercera dimensión. Varias veces, observé que tenía el libro abierto y que lo miraba desde todas las distancias y direcciones posibles, pero, aunque no podía ver la imagen escondida, estaba convencido de que se encontraba allí porque otros la habían visto.
Su perseverancia me hizo pensar en la importancia de tener la misma tenacidad en los asuntos de la fe. El peligro de los que dudan es que dejan de mirar a Dios porque creen que es imposible encontrarlo. Moisés les advirtió a los israelitas que las generaciones futuras se alejarían del Señor. No obstante, prometió que aquellos que lo buscaran con todo el corazón y el alma lo hallarían (Deuteronomio 4:29). El libro de Hebreos confirma que Dios recompensa a aquellos que lo buscan diligentemente (11:6).
Si estás luchando para creer, recuerda esto: el solo hecho de que tú no veas a Dios no significa que no exista. Él promete que todos los que lo buscan lo encontrarán.

miércoles, 18 de enero de 2012

Recuperar el equilibrio

LEA: Efesios 6:10-18
… tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. —Efesios 6:13



Durante los últimos años, mi esposa Marlene ha tenido problemas en el oído interno que hacen que pierda el equilibrio. Sin preaviso, algo allí adentro se altera y ella se marea. Si trata de sentarse o levantarse, un estado llamado vértigo se lo impide por completo y debe recostarse. Ni el mayor de los esfuerzos puede contrarrestar el poder desestabilizador y perturbador del oído interno. Como es una persona activa, estos episodios le resultan desagradables y frustrantes.
A veces, la vida es así. Algo inesperado complica nuestra rutina y nos hace perder el equilibrio. Quizá sea una mala noticia que dice que perdimos el empleo o unos resultados perturbadores de un análisis que nos mandó el médico. Incluso podría ser un ataque de nuestro enemigo espiritual. En todos los casos, sacude violentamente nuestro equilibrio emocional, y nos sentimos como si fuéramos incapaces de seguir de pie.
Esas situaciones deberían instarnos a acudir a Dios. Cuando sentimos que estamos perdiendo el equilibrio, Él puede ayudarnos al proporcionarnos los recursos espirituales que nos permitan volver a estar erguidos. Pablo dice: «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes» (Efesios 6:13).
Cuando la vida nos desestabiliza, no tenemos que frustrarnos. Con el poder de Dios que nos levanta y con su armadura que nos protege, podemos seguir de pie y con fuerzas.

martes, 17 de enero de 2012

Tiempo de buenos consejos

LEA: Éxodo 18:13-24
Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. —Éxodo 18:24



Debido a la vida ocupada que muchos de nosotros llevamos, es fácil darnos cuenta de que estamos en la sobrecargada situación de Moisés en Éxodo 18. Como el único juez de las masas, estaba «desde la mañana hasta la tarde» (v. 13) rodeado de gente que necesitaba su ayuda.
En realidad, he estado con personas, particularmente padres jóvenes, que me dijeron que se identificaban con Moisés. Al parecer, necesitamos aprender dos técnicas de supervivencia para la vida: determinación para escuchar (v. 24) y disposición para recibir ayuda (v. 25). A veces, no aceptamos ayuda porque somos orgullosos, pero no siempre es así.
En el caso de Moisés, y a menudo en el nuestro también, es simplemente que la vida corre con tanta rapidez y demanda tanto de nosotros (vv. 13-15) que casi no tenemos tiempo para reaccionar; ni hablar de considerar la posibilidad de recurrir a otra persona para buscar consejo y, menos aún, de ir a verla. Quizá esta sea una de las razones por las que las Escrituras nos recuerdan que nos rodeemos de consejeros que nos brinden su experiencia y sabiduría, incluso cuando estemos demasiado ocupados para pedírselo. Esto lo vemos en la historia de lo que hizo Jetro por su yerno Moisés cuando le dijo que delegara algunas de sus responsabilidades (vv. 17-23).
No te abrumes, sino busca el consejo piadoso y, después, lleva a cabo lo que se te aconseja.

lunes, 16 de enero de 2012

El libro de la naturaleza

LEA: Romanos 1:18-24
Porque las cosas invisibles de él […] se hacen claramente visibles desde la creación del mundo… —Romanos 1:20



El escocés y norteamericano John Muir (1838-1914) fue criado por un padre cristiano que ponía gran énfasis en la memorización de las Escrituras. Cuando llegó a ser un joven adulto, John podía citar de memoria todo el Nuevo Testamento y extensas porciones del Antiguo.
Durante su juventud, Muir desarrolló un gran amor por la creación de Dios y la consideraba una fuente para llegar a conocer al Señor. El historiador Dennis Williams dice que Muir se refería a la creación como «El libro de la naturaleza». Mientras exploraba el desierto, pudo estudiar las plantas y los animales en un medio ambiente que «procedía directamente de la mano de Dios, sin estar corrompido por la civilización ni por la domesticación». Con el tiempo, Muir encabezó el movimiento de conservación forestal y contribuyó a la creación de muchos parques nacionales de los Estados Unidos; entre ellos, Yosemite, Sequoia y Mount Rainier.
Para alimentar el interés espiritual de los niños y los jóvenes, debemos concentrarnos primordialmente en la Biblia. Pero también podemos llevarlos al aula de Dios al aire libre, donde podrán cultivar su amor al Creador al mostrarles la majestad de la creación: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…» (Romanos 1:20).

viernes, 13 de enero de 2012

Quitar el candado

LEA: Juan 14:15-24
Si me amáis, guardad mis mandamientos. —Juan 14:15





Jesús les dejó muy claro a sus discípulos que Él es «el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6). Es el único camino al Padre, y nuestra fe y consagración a Él traen como resultado amor y obediencia, y conducen a un hogar eterno en el cielo.
Cristina, una estudiante de un instituto bíblico en Minsk, Bielorrusia, escribió este testimonio: «Jesús murió por todos, incluso por el pecador más desesperado. Al peor criminal que acuda al Señor con fe, Él lo recibirá».
»Durante mucho tiempo, Cristo había estado golpeando a mi puerta. Figurativamente hablando, la puerta de mi corazón estaba abierta. Yo era creyente, pero mantenía el candado cerrado y firmemente colocado en su lugar. No le entregaba mi vida al Señor».
Cristina sabía que eso estaba mal y sentía que Dios estaba instándola a experimentar un cambio. «Me arrodillé delante de Él y le abrí la puerta de par en par». Ella quitó el candado.
Los seguidores de Cristo consagrados harán lo que Él les ordene… sin utilizar candados ni puertas traseras por donde escapar; sin reservar pequeños rincones de nuestra vida como propiedad privada; sin pecados secretos.
Si, al igual que Cristina, has estado resistiéndote a someterte al Señor, es hora de que quites el candado. Entrega todo lo que tienes guardado. Abre las puertas de tu vida y experimenta el gozo del discipulado obediente.

jueves, 12 de enero de 2012

Atraer a los perdidos

LEA: 2 Corintios 5:12-21
Yo, la luz, he venido al mundo… 
—Juan 12:46



A mi amiga Ana, las personas suelen detenerla en la calle para pedirle que les dé indicaciones sobre cómo llegar a alguna parte. Esto le ha sucedido aun en otros países donde es extranjera. Ella se pregunta si será porque tiene cara de buena persona y parece confiable. Yo sugerí que tal vez se debía a que da la impresión de saber hacia dónde está dirigiéndose. Otra amiga dijo que quizá sea porque atrae a los perdidos.
Todos estos atributos deberían ser una realidad en sentido espiritual en el pueblo de Dios. Como creyentes, tenemos un propósito y una meta, sabemos hacia dónde vamos y cómo llegar hasta allí. Esto nos da confianza mientras seguimos adelante cumpliendo el llamado del Señor para nuestra vida. Cuando los demás perciban esta clase de confianza, los perdidos se nos acercarán para que les indiquemos hacia dónde ir.
Dios siempre ha mantenido una presencia en la tierra para que la gente pueda encontrarlo. Su primera manifestación para el mundo fue la nación de Israel (Isaías 42:6). Después, Salomón oró para que el gran nombre de Dios atrajera a la gente hacia Él (1 Reyes 8:41-43). La luz de la nación judía alcanzó su punto culminante con Jesús, «la luz del mundo» (Juan 9:5). Y ahora, los seguidores de Cristo deben ser los que iluminen a la humanidad (Mateo 5:14). Como tales, tenemos la responsabilidad de mostrarle a la gente qué debe hacer para reconciliarse con Dios (2 Corintios 5:18).

miércoles, 11 de enero de 2012

Perfectamente aptos


LEA: Efesios 2:1-10
… los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras… —Tito 3:8
«¿Qué habilidades tiene usted?» Esta pregunta, formulada a un amigo mío en una entrevista laboral, buscaba determinar si él encajaría en un determinado puesto. De inmediato, pensó en sus capacidades y talentos, con la esperanza de enfatizar aquellas cualidades particulares que poseía y que podrían contribuir al éxito de la compañía.
¿Qué pasaría si ya tuviéramos el conjunto de habilidades requerido para llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos? Bueno, en realidad… ¡lo tenemos! Los dones espirituales que poseemos, sumados a nuestras experiencias, capacitación, talento innato y un corazón sumiso configuran a un individuo único que tiene las habilidades necesarias para las «buenas obras» que el Señor «preparó de antemano» (Efesios 2:10). Si Dios tiene algo que quiere realizar y tú sientes que está llamándote para hacerlo, te proporcionará lo necesario para que completes la tarea. Una traducción de este texto dice: «Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás» (Efesios 2:10 ntv). Lo único que el Señor requiere de cada uno es que «sea hallado fiel» (1 Corintios 4:2).
¿Has hallado un lugar en el servicio de Dios donde Él pueda utilizarte? Hagamos «bien» y seamos «ricos en buenas obras» (1 Timoteo 6:18).

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