martes, 17 de enero de 2012

Tiempo de buenos consejos

LEA: Éxodo 18:13-24
Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. —Éxodo 18:24



Debido a la vida ocupada que muchos de nosotros llevamos, es fácil darnos cuenta de que estamos en la sobrecargada situación de Moisés en Éxodo 18. Como el único juez de las masas, estaba «desde la mañana hasta la tarde» (v. 13) rodeado de gente que necesitaba su ayuda.
En realidad, he estado con personas, particularmente padres jóvenes, que me dijeron que se identificaban con Moisés. Al parecer, necesitamos aprender dos técnicas de supervivencia para la vida: determinación para escuchar (v. 24) y disposición para recibir ayuda (v. 25). A veces, no aceptamos ayuda porque somos orgullosos, pero no siempre es así.
En el caso de Moisés, y a menudo en el nuestro también, es simplemente que la vida corre con tanta rapidez y demanda tanto de nosotros (vv. 13-15) que casi no tenemos tiempo para reaccionar; ni hablar de considerar la posibilidad de recurrir a otra persona para buscar consejo y, menos aún, de ir a verla. Quizá esta sea una de las razones por las que las Escrituras nos recuerdan que nos rodeemos de consejeros que nos brinden su experiencia y sabiduría, incluso cuando estemos demasiado ocupados para pedírselo. Esto lo vemos en la historia de lo que hizo Jetro por su yerno Moisés cuando le dijo que delegara algunas de sus responsabilidades (vv. 17-23).
No te abrumes, sino busca el consejo piadoso y, después, lleva a cabo lo que se te aconseja.

lunes, 16 de enero de 2012

El libro de la naturaleza

LEA: Romanos 1:18-24
Porque las cosas invisibles de él […] se hacen claramente visibles desde la creación del mundo… —Romanos 1:20



El escocés y norteamericano John Muir (1838-1914) fue criado por un padre cristiano que ponía gran énfasis en la memorización de las Escrituras. Cuando llegó a ser un joven adulto, John podía citar de memoria todo el Nuevo Testamento y extensas porciones del Antiguo.
Durante su juventud, Muir desarrolló un gran amor por la creación de Dios y la consideraba una fuente para llegar a conocer al Señor. El historiador Dennis Williams dice que Muir se refería a la creación como «El libro de la naturaleza». Mientras exploraba el desierto, pudo estudiar las plantas y los animales en un medio ambiente que «procedía directamente de la mano de Dios, sin estar corrompido por la civilización ni por la domesticación». Con el tiempo, Muir encabezó el movimiento de conservación forestal y contribuyó a la creación de muchos parques nacionales de los Estados Unidos; entre ellos, Yosemite, Sequoia y Mount Rainier.
Para alimentar el interés espiritual de los niños y los jóvenes, debemos concentrarnos primordialmente en la Biblia. Pero también podemos llevarlos al aula de Dios al aire libre, donde podrán cultivar su amor al Creador al mostrarles la majestad de la creación: «Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas…» (Romanos 1:20).

viernes, 13 de enero de 2012

Quitar el candado

LEA: Juan 14:15-24
Si me amáis, guardad mis mandamientos. —Juan 14:15





Jesús les dejó muy claro a sus discípulos que Él es «el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6). Es el único camino al Padre, y nuestra fe y consagración a Él traen como resultado amor y obediencia, y conducen a un hogar eterno en el cielo.
Cristina, una estudiante de un instituto bíblico en Minsk, Bielorrusia, escribió este testimonio: «Jesús murió por todos, incluso por el pecador más desesperado. Al peor criminal que acuda al Señor con fe, Él lo recibirá».
»Durante mucho tiempo, Cristo había estado golpeando a mi puerta. Figurativamente hablando, la puerta de mi corazón estaba abierta. Yo era creyente, pero mantenía el candado cerrado y firmemente colocado en su lugar. No le entregaba mi vida al Señor».
Cristina sabía que eso estaba mal y sentía que Dios estaba instándola a experimentar un cambio. «Me arrodillé delante de Él y le abrí la puerta de par en par». Ella quitó el candado.
Los seguidores de Cristo consagrados harán lo que Él les ordene… sin utilizar candados ni puertas traseras por donde escapar; sin reservar pequeños rincones de nuestra vida como propiedad privada; sin pecados secretos.
Si, al igual que Cristina, has estado resistiéndote a someterte al Señor, es hora de que quites el candado. Entrega todo lo que tienes guardado. Abre las puertas de tu vida y experimenta el gozo del discipulado obediente.

jueves, 12 de enero de 2012

Atraer a los perdidos

LEA: 2 Corintios 5:12-21
Yo, la luz, he venido al mundo… 
—Juan 12:46



A mi amiga Ana, las personas suelen detenerla en la calle para pedirle que les dé indicaciones sobre cómo llegar a alguna parte. Esto le ha sucedido aun en otros países donde es extranjera. Ella se pregunta si será porque tiene cara de buena persona y parece confiable. Yo sugerí que tal vez se debía a que da la impresión de saber hacia dónde está dirigiéndose. Otra amiga dijo que quizá sea porque atrae a los perdidos.
Todos estos atributos deberían ser una realidad en sentido espiritual en el pueblo de Dios. Como creyentes, tenemos un propósito y una meta, sabemos hacia dónde vamos y cómo llegar hasta allí. Esto nos da confianza mientras seguimos adelante cumpliendo el llamado del Señor para nuestra vida. Cuando los demás perciban esta clase de confianza, los perdidos se nos acercarán para que les indiquemos hacia dónde ir.
Dios siempre ha mantenido una presencia en la tierra para que la gente pueda encontrarlo. Su primera manifestación para el mundo fue la nación de Israel (Isaías 42:6). Después, Salomón oró para que el gran nombre de Dios atrajera a la gente hacia Él (1 Reyes 8:41-43). La luz de la nación judía alcanzó su punto culminante con Jesús, «la luz del mundo» (Juan 9:5). Y ahora, los seguidores de Cristo deben ser los que iluminen a la humanidad (Mateo 5:14). Como tales, tenemos la responsabilidad de mostrarle a la gente qué debe hacer para reconciliarse con Dios (2 Corintios 5:18).

miércoles, 11 de enero de 2012

Perfectamente aptos


LEA: Efesios 2:1-10
… los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras… —Tito 3:8
«¿Qué habilidades tiene usted?» Esta pregunta, formulada a un amigo mío en una entrevista laboral, buscaba determinar si él encajaría en un determinado puesto. De inmediato, pensó en sus capacidades y talentos, con la esperanza de enfatizar aquellas cualidades particulares que poseía y que podrían contribuir al éxito de la compañía.
¿Qué pasaría si ya tuviéramos el conjunto de habilidades requerido para llevar a cabo lo que Dios quiere que hagamos? Bueno, en realidad… ¡lo tenemos! Los dones espirituales que poseemos, sumados a nuestras experiencias, capacitación, talento innato y un corazón sumiso configuran a un individuo único que tiene las habilidades necesarias para las «buenas obras» que el Señor «preparó de antemano» (Efesios 2:10). Si Dios tiene algo que quiere realizar y tú sientes que está llamándote para hacerlo, te proporcionará lo necesario para que completes la tarea. Una traducción de este texto dice: «Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás» (Efesios 2:10 ntv). Lo único que el Señor requiere de cada uno es que «sea hallado fiel» (1 Corintios 4:2).
¿Has hallado un lugar en el servicio de Dios donde Él pueda utilizarte? Hagamos «bien» y seamos «ricos en buenas obras» (1 Timoteo 6:18).

viernes, 23 de diciembre de 2011

¡Libertad!


Si has visto la película Braveheart, nunca olvidarás la escena en la que William Wallace, bajo amenaza de ejecución a menos que reconozca al rey, evoca todo lo que hay en él para gritar una sola palabra: «¡LIBERTAD!»La libertad es uno de los grandes privilgios del mundo.
Durante muchos años, el apóstol Pablo usó la libertad de su ciudadanía romana para beneficiarse mucho. Viajó por el mundo mediterráneo enseñando y predicando el evangelio de Jesucristo a personas de muchas culturas en las grandes ciudades de su tiempo.
Luego todo se vino abajo. Se produjo en Jerusalén un disturbio iniciado por líderes religiosos que aborrecían la enseñanza de Pablo. Casi lo mataron y luego lo acusaron falsamente. Pablo apeló al César, la más alta autoridad, y fue a parar a una cárcel de Roma.
Para la mayoría de nosotros, la prisión es lo peor que nos podría pasar en la vida. La independencia y las opciones que tanto acariciamos desaparecerían. La libertad daría paso a la limitación. Nuestro futuro se destruiría.
Sin embargo para Pablo, la prisión era simplemente otro lugar en el cual servir a Jesús. En vez de deprimirse por lo que había perdido, Pablo aceptaba con entusiasmo esta nueva oportunidad.
El libro de los Hechos termina diciendo que durante dos años de encarcelamiento en Roma, a Pablo se le permitió vivir en su propia casa alquilada adonde mucha gente iba a verlo. «Predicando el reino de Dios, y enseñando todo lo concerniente al Señor Jesucristo con toda libertad, sin estorbo» (Hechos 28:31).
Cuando Pablo no podía viajar, Dios envió gente a donde estaba él. Él les daba la bienvenida, se involucraba en sus vidas, los cuidaba y oraba por ellos. Las cartas que escribió desde la prisión —Efesios, Filipenses, Colosenses, Filemón— celebran la bondad de Dios y el gozo de conocerlo.
Si has perdido una preciada libertad, pídele a Dios que te muestre cómo esa restricción se puede convertir en una oportunidad de conocerlo y servirle. Igual que Pablo puedes descubrir que dentro de cualquier confinamiento, tu mente y tu espíritu pueden ser libres en el servicio de Jesús.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

“Cómo hablarle al mundo del amor de Dios”


¡Qué bueno es saber que aunque hoy sea tan normal la violencia y el egoísmo, podemos llegar a éste, un lugar de descanso donde nos encontramos con el Espíritu Santo! Si lo dejas, Él traerá hoy un soplo sobre ti, que te llevará a vivir una vida de paz y victoria. Este es el momento de entregarle toda carga y confiar en su eterno amor.
La Biblia nos enseña que el nombre de Jesús (Filipenses 2:9) es poderoso y cada vez que lo pronunciamos, algo se comienza a desatar en lo espiritual. Su presencia es la que trae medicina para tu mente y tu cuerpo. Simplemente es el remedio perfecto para todas tus dolencias, pues cuando conocemos la verdad, esta nos libera de todo lo que antes nos oprimía. ¡Dios es más fuerte que cualquier problema!
Por esto, hoy queremos hablar acerca de la importancia de no guardarnos tan grande regalo. Como iglesia, tenemos el llamado a compartir el mensaje del amor de Dios para con todos. Si cada día buscamos acercarnos más a Él, obedecerle y dejarnos ayudar por su Espíritu, entonces hasta las palabras estarán demás, puesto que con nuestra actitud estaremos marcando la diferencia.
¿Cómo manifestar al mundo, la gloria de Dios?
La gente necesita saber que hay esperanza, que Dios ha dispuesto un plan para que todos sean salvos y logren la plenitud. Veamos entonces cuales son los aspectos que tenemos que
comprender para poder manifestar al mundo el amor de Dios:

1)     El Señor quiere moldear nuestras vidas. Cuando dejamos que su luz guíe nuestros pasos y decisiones, entonces estamos dejando que también se manifieste en nuestras vidas. Esto es humildad y sabiduría. Todos tenemos debilidades con las cuales debemos enfrentarnos y dejar que sea su Espíritu el que nos ayude a ser transformados. ¡Dios puede hacer que nuestra imperfección sea cambiada en fortaleza! Ya no eres uno más, ahora eres un hijo del Dios Altísimo, un guerrero espiritual. Él quiere capacitarte y llenarte de su presencia, para que cada vez que hables, tus palabras estén ungidas.
2)     La adoración es un arma espiritual muy poderosa. Cuando adoramos (aún en medio de las batallas), estamos demostrando nuestra confianza en el Señor. Si te levantas a exaltar a Dios, algo va a suceder. En Hechos 2:17 habla de los postreros días, y de lo que Dios está por hacer! Anímate a adorarle porque mientras lo haces, los ángeles del Señor están luchando a tu favor.
Anímate a poner en práctica tus dones. El servicio a Dios es una bendición indescriptible. Esto nos traslada de ser tan solo espectadores, a ser protagonistas de este nuevo mover de Dios. Tal como estás, con defectos y virtudes, tienes mucho para dar. Este es tu tiempo para que dejes que el Señor use todo lo que te ha entregado. 

1)     Únete a la iglesia, busca ser un canal de bendición y paz para quienes te rodean en humildad y amor. Cuando te ocupes de las cosas del Reino de Dios, Él hará por ti lo que no has podido hacer por ti mismo (Mateo 6:33).
2)     Renueva tu pasión por Dios. En Mateo 24:12 las Escrituras anuncian que en los últimos tiempos el amor de muchos se comenzará a enfriar. Sin embargo en Apocalipsis 3:16 Dios es muy duro para quienes viven en una religiosidad tibia. Este es tu tiempo de renovar tu pasión, de buscar más que nunca el gozo del primer amor. Dios está buscando gente fervorosa, encendida para hacer maravillas en sus vidas (Éxodo 34:10).
En La Biblia tenemos el ejemplo de José (Génesis 37 al 45) quien a lo largo de su vida transitó por muchas injusticias y aún así, de cada una de ellas fue librado por Dios. Sus días comenzaron con todo el amor de sus padres, pero a causa de los celos de sus hermanos, terminó siendo esclavo en Egipto. Allí fue injustamente encarcelado, pero curiosamente esa prisión fue la que lo acercó a unos sirvientes del Faraón, que tiempo después, lo condujeron a ser el segundo hombre en autoridad del Imperio más grande de la época. Una vez allí, sus hermanos reaparecieron, en busca de su ayuda. En ese momento, él podría haber hecho lo que hubiera querido con ellos, sin embargo, lo que les mostró fue perdón y misericordia.
A quienes decidimos honrar a Dios, tal como lo confirma Romanos 8:28, toda situación termina por ser de bendición para nuestra vida. esp% � d r � - �+ protagonistas de este nuevo mover de Dios. Tal como estás, con defectos y virtudes, tienes mucho para dar. Este es tu tiempo para que dejes que el Señor use todo lo que te ha entregado.
Aunque a veces las circunstancias sean confusas y difíciles, tenemos que actuar con paciencia, sabiduría y amor.
Este es el tiempo de levantarnos para traer paz y esperanza. Tanto en tu familia como fuera de ella, Dios te llama a derramar de su amor. Esta es tu oportunidad de compartir con otros del mensaje de salvación y poder de Jesús. Tu puedes ser un portador de Dios, si permites que Él sea quien guíe tu vida.
En lugar de buscar beneficios humanos, tal como José, busca del Espíritu Santo y verás como recibirás la cosecha a su tiempo. Dios ve tu corazón  y es quien levanta tu cabeza! (Salmo 3:3). En Cristo está la respuesta a toda necesidad! Busca ser un pacificador de este tiempo y compartir con el mundo del amor de Dios!
Preguntas de reflexión:
1)     ¿Por qué Dios comienza por nuestra vida?
2)     ¿Por qué la adoración es un arma tan poderosa? ¿Adoras en medio de tus pruebas?
3)     ¿Eres protagonista o espectador? ¿Cómo compartes el amor de Dios?
4)     ¿Cómo se renueva la pasión por Dios?

Año 2011
Iglesia “Rey de Reyes”
Pastores Claudio y Betty Freidzon

 quienes decidimos honrar a Dios, tal como lo confirma Romanos 8:28, toda situación termina por ser de bendición para nuestra vida. protagonistas de este nuevo mover de Dios. Tal como estás, con defectos y virtudes, tienes mucho para dar. Este es tu tiempo para que dejes que el Señor use todo lo que te ha entregado. 

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